El martes estrenamos mes. Y no un mes cualquiera. Los 31 días que dura diciembre los pasamos pensando en todas las celebraciones que nos quedan por delante. Recordando a quién tenemos que invitar a nuestras cenas, reservando mesa o preparando la casa para recibir a los comensales.

El tiempo es oro, ahora más que nunca; y es muy bonito compartirlo. Si no tienes que preparar la comida para 30 personas, obviamente, cuentas con más minutos para dar besos, abrazos y preguntar a los tuyos cómo va todo. Tenemos que conseguir disfrutar de esos pequeños momentos que hacen única la vida. De esos que suman y no restan.

Este año, queremos ponértelo muy fácil. Ayer mismo, preparamos la comida para una cena familiar. Un menú hecho por encargo, cuya variedad encajó con los gustos de todos los invitados. Los niños comieron sano, los mayores disfrutaron de la charla y de una comida recién hecha que llegó a la mesa en el momento justo, casi por arte de magia.

Porque ser feliz es sencillo; lo difícil es ser sencillo.